Hay personas que conoces y sabes que son especiales. Liz fue una de esas personas para mí. La conocí en Arkansas en mi misión. Me impresionó porque trabaja muy duro para cuidar de los demás. Da los mejores consejos y es como una madre para todos. Pero tiene muchas luchas. Tiene más de 50 años y una hija de 8 años con síndrome de Down y 7 hijos mayores que ella. Su marido nunca está en casa por el trabajo, y aun así encuentra la manera de amar y ver a la gente profundamente. Cuando me sentí más sola, ella siempre estuvo ahí para consolarme con sus palabras y su comida, que siempre estaba llena de azúcar, mantequilla y, lo más importante, de amor.
Autumn Walton

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